COLOMBIA ANALIZA MAYO 11 2021

Colombia Analiza es una sección exclusiva de las noticias más relevantes de Colombia, en las que los jóvenes discuten noticias de actualidad del país. Esta sección se da en alianza entre el programa de Los Buenos Somos Más y Sebastián Narváez Medina.

En este programa del 11 de mayo de 2021 se trataron temas como el asesinato de Lucas Villa, la nueva política de educación gratuita del gobierno de Iván Duque, el retiro de la minga indígena de Cali y otros temás de actualiad.

No se lo pierdan!

Reflexiones de un paro

Autor: Sebastián Narváez MEDINA

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y pueden haber sido publicadas en otros medios de comunicación.

El paro nacional en Colombia ha demostrado ser una invitación al terrorismo y la fantochería de corrientes políticas oscuras que buscan penetrar el poder. Las imágenes que presenciamos las juventudes, y que se hicieron virales por los medios de comunicación, nos han dejado perplejos ante la falta de voluntad y entereza de quienes deberían educarnos con el ejemplo. Responsables son no sólo quienes mancharon la supuesta indignación justificada, sino también los líderes que han incitado al caos como Gustavo Petro en cabeza del Pacto Histórico. Una coalición que hoy a demostrado no tener corazón.

Desde las mismas juventudes que hoy se expresan, a pesar del trauma de la violencia, entendemos las diferentes realidades que viven las familias por falta de empleo, oportunidades y la falta de Dios. La gran mayoría de jóvenes han sido, desde una temprana edad, víctimas infortunadas de esas realidades. Pero hoy nos hemos dividido radicalmente entre quienes creen poder justificar su vandalismo con su realidad socioeconómica, y quienes entendemos que forjar una clase media solo se logra tejiendo una economía capitalista y a pulso. El trabajar del día a día con el sudor de la frente dignificará siempre los principios de libertad y propiedad. Y quien los viole, naturalmente debe ser sentenciado por el Estado que han construido y no destruido las personas de bien.

Se puede estar a favor o en contra de la reforma tributaria. Estar en contra del paro nunca será indicativo de una postura frente a las decisiones del gobierno. Somos muchos quienes no salimos a vandalizar, pero desde casa hemos acompañado la decisión presidencial de retirar la reforma de la mesa para conciliar. Aún después de las decisiones tomadas apoyamos la necesidad de recaudar fondos para los más marginados de nuestra sociedad, a causa de la difícil situación que enfrentan aquellos que hoy la izquierda ha utilizado como caballitos de batalla.

Los restantes han optado por justificar la intervención del Estado con la fuerza legítima del ESMAD y otros cuerpos de fuerza pública. No podemos amarrar de manos a los héroes que intervienen cuando el socialismo nos quiere arrebatar derechos naturales del hombre.

Con la intelectualidad que nos caracteriza como jóvenes sabemos que este trago amargo pasará, y el momento de conciliación sobre los destinos de la riqueza será próspero. Lo que no lograremos sanar serán las secuelas de los gritos y los heridos que nos deja una vez más el terrorismo. No sanaremos la informalidad que hoy volverá a su casa con hambre, ni el dolor de los empresarios que se esfuerzan por promover un trabajo estable y digno para los colombianos. Un país ya a medio andar por razones ajenas a su voluntad, y por un discurso altruista y falaz se ha paralizado

Al anochecer, cavilando en lo que experimentamos como paro, hemos desnudado problemas más grandes y de antaño, que inocentemente creímos haber superado. Nos dimos cuenta de que las guerrillas están ahora más presentes en las calles que en la selva, y confirmamos una vez más la mentirosa paz.

Descubrimos las intenciones del socialismo que quiere paralizar los supermercados, las entidades bancarias y la inversión extranjera, pero apoya el saqueo de estos y la difusión de miedo. Explayamos el adoctrinamiento sistemático en los establecimientos educativos a favor del comunismo. Colombia peligra en víspera electoral, y ojalá recordemos este momento de caos político que ha generado la llamada Colombia Humana.

Así se vería un gobierno de izquierda. Si ustedes lo vieron con sus ojos hoy, y no sienten la indignación de miles de jóvenes, tienen huevo.

Malaventura

Autor: Sebastián Narváez

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y pueden haber sido publicadas en otros medios de comunicación.

Buenaventura, hoy asfixiada entre desesperantes clamores de auxilio y un raudal de lagrimas de sangre. Anegada de las peores pestilencias tatuadas en la bandera de Colombia, el narcotráfico y la corrupción. Incendiarios de lo ajeno catalizan el conflicto con politiquería de quinta, y apuntan con ardientes trinos, sin comprender que, cualquier casta de poder esta manchada con la indolencia que heredamos por siglos, contra una tierra que nos ha dado una identidad cómo país

Mientras la imprenta de dinero y una paz a medias sean los peones para enfrentar la pobreza y el desamparo social extremo, seguirán en sucesión todos los conflictos que han convertido al Pacífico en una temerosa carnicería. Una insólita mezcla de falta de autoridad institucional, putrefacción de consciencias y fertilidad geográfica han llevado al caos absoluto de quienes no lo merecen. Índices de desempleo que parecen rascacielos, miseria, hambruna, y bala se viven en tierra de nadie. A falta de maleantes apátridas que tienen la victoria del pavor, mafiosos extranjeros influyen en las corrientes que arrastran a un pueblo a su desgracia.

La actual situación de uno de los puertos más influyentes del continente podría describirse cómo una anarquía de grandes influencias y oscuras potestades. De lo contrario, no se podría explicar que grandes y foráneas sociedades hayan traído sus patrimonios a una tierra tan fértil, y la historia condene a sus gentes a un desenlace arcaico. Ante dicho pronóstico, no vemos más remedio que demandar la fuerza de coerción en su máxima expresión. Las armas, esas mismas que nos han concedido la independencia, sean hoy las que fusilen las cadenas de la mafia y hagan desvanecer de este orbe a los caciques del terror.

En términos de costura política, más seguridad democrática y menos mesas de dialogo con los cacos de la selva. Aunque, reflexionando sobre la honradez de la consciencia, los cacos de cuello blanco también deberían ser fusilados de sus despachos y arrodillados en plenaria para que confiesen su alma de forajidos. Y para quienes sufren de escándalo compulsivo por quienes apoyamos el uso de la fuerza letal, que los indígenas, mestizos y negros sean la vacuna; aquellos que mueren de hambre a costas de Ferraris arancelarios y sumergibles cargados de cocaína.

Después de una máxima sentencia a su agonizante humanidad, Buenaventura despierta una vez más y se toma las vías de hecho para exhortar un pacto digno de cualquier humanidad. Desmadrados quienes se ofuscan por una reacción pura y natural del hombre; héroe, quien sale de su gruta extenuando con sus marcas de leontinas, y se despoja de su miseria.

Abúlicos aquellos periodistas que entre nota y entrevista reclamaban que, las protestas en el puerto afectarían a cincuenta millones de colombianos y un repertorio de multinacionales, maquinas de dinero. Profesionales que saben más de números que de hambre. Indiferencia, es lo que hemos adoptado del periodismo llamado crítico y acostumbrado a tantas cifras, denuncias y ruinas. Ese mismo periodismo que no se escandaliza cuando vándalos camuflados de progresistas se toman las calles financieras de la capital para impulsar el deterioro de la especie.

La tierra más fértil es negra, asimismo esta raza, la más poderosa y pura en la existencia de los semejantes. La que mas tolera, agoniza, es azotada, ultrajada, robada, y sigue de pie y a la espera de alguna suerte que advierta una luz al final del túnel. Harán falta no solo las armas, sino un ejército de procuradores y contralores que intervengan las instituciones públicas de la ciudad, y la región pacífica en general. Harán falta mazmorras que acojan al puñado de adefesios que han saqueado a nuestra gente y sus esperanzas e ilusiones de no ver a su pueblo como un comodín del comercio.

nacional. Haremos falta nosotros, humildes y sencillos escritores, comunicadores, politólogos, y medios independientes, quienes damos la batalla empujando los vagones de la igualdad social para comunidades que han sido despojadas de sus derechos y degolladas de su voz. Acabemos con esta maldición. Señor flamante Ministro de Defensa Diego Molano, bienvenido a esta coincidencia, su hora de brillar.

Adiós distinguido caballero

Autor: Sebastián Narváez

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor

Carlos Holmes Trujillo García, un gubernativo digno de una patria llamada Colombia, país al cual sirvió en la esfera pública desde 1976. En los libros de historia se ha escrito el fin de este abogado e internacionalista, quien, mientras militaba como Ministro de Defensa, fue sujeto de su destierro. Una repentina ausencia, que nos ha dejado patidifusos a quienes contemplábamos el esplendor de un político de antaño. Colombia ha perdido a uno de sus más venerables conserjes, y la academia a un erudito preceptor del derecho constitucional, la diplomacia internacional y la sana competencia ministerial.

Que no parezcan desmesurados tantos elogios para aquel distinguido caballero, que a sus 25 años ya había sido designado cónsul de Colombia en Japón. País en el que mientras ejercía sus labores diplomáticas, se instruía en materia de negocios internacionales. A pesar de su linaje liberal, era precursor de la hidalguía política, por tal era considerado para los cargos más controversiales del estado. En 1983, tras su retorno del país asiático, Trujillo sirvió como secretario financiero del alcalde de Santiago de Cali, el conservador Julio Riascos. Épocas de un liberal a disposición de un conservador, un hito del que solo alguien como Holmes podía ser participe. Tres años mas tarde se convirtió en el primer mandatario de los caleños, y así este vallecaucano se abría paso por los grandes escenarios de cabildeo de la nación.

Los ministerios de educación, relaciones exteriores, defensa y múltiples embajadas fueron anfitriones de este gran señor, que cumplió a cabalidad todas sus funciones por la patria, digno así de cinco gobiernos presidenciales de diferente casta política. Holmes siempre fue el ministro más importante del gobierno Duque. Apagaba incendios donde escaseaba el agua, y era un clave comodín del Centro Democrático en la Casa de Nariño; casi como un presidente más tras bambalinas, garantizando las políticas de seguridad democrática de su patriarca. Durante los debates de control gozaba de una intachable elocuencia, y era catedrático frente a las cámaras y a sus colegas. Padre de una gran ralea, hasta sus mas íntimos contradictores lo hallaban imprescindible en sus administraciones. Recio y determinado, para muchos era la faz de los próximos cuatro años de gobierno y la esperanza de los zagales conservadores.

Pero la muerte es indomable, y no existen honor ni gloria que hagan inmortal de carne a un personaje de tal carácter. El recorrido se consume, e inmortales son el honor y servicio al que Carlos Holmes Trujillo García dedicó tantas primaveras de vigor. Antes de partir, el saliente ministro apoltronó una fascinante imagen de Colombia ante el mundo y restauró gran parte de la defensa estatal contra el crimen en las zonas más apartadas de su territorio nacional. Rehuyendo lo anterior, quedan las remembranzas, pero más que nada la reflexión. La inconsciencia colectiva acaba hasta con el más prominente de los dignatarios. Adiós distinguido caballero.

Mafe Carrascal: terrorismo digital

Autor: Sebastián Narváez

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor

Tanto tiempo de aislamiento preventivo, me ha llevado a lo imprevisible. En la misma locura de mi encierro me hallé leyendo varias cuentas emblemáticas que financia la izquierda colombiana, algunas de ellas propiedad de cráneos sin cerebro armados de Twitter. Sin el ánimo de transmitirles la locura de mi confinamiento, sí debo expresar que me fue imposible no notar a la susodicha, Mafe Carrascal, asalariada de primera línea de la izquierda. A Carrascal le han hecho creer que es alfil de la oposición, cuando en verdad es solo un peón en el tablero de ajedrez. El contenido de sus redes sociales es tremebundo; prácticamente ha montado un cartel digital y casi terrorista, bombardeando a los principales grupos económicos del país, y posteriormente a otras personalidades o figuras públicas del sistema. Mafe se describe como activista, promotora de Derechos Humanos, anticorrupción, y lo más caricaturesco, ¡promotora de la paz!. Sus publicaciones y videos muestran que libra una guerra poco pacífica, utilizando palabras incendiarias, y ganando popularidad con su verborrea. La paz que tanto ejerce se queda sólo en eso, su descripción biográfica en Twitter.

Hace un poco menos de dos años, Mafe Carrascal publicó un video incitando al terrorismo económico en el país, pretendiendo acabar con el grupo económico más grande de Colombia, el Grupo Aval. Algo que se convirtió en su rutina de gimnasio, su Twitter es un carrete de menciones ilimitadas. Incitar al terrorismo económico en la tercera economía más grande de América Latina, da cárcel. Mafe Carrascal lo hizo públicamente, es decir, cometió un crimen que hasta hoy sigue impune. Puso en riesgo la estabilidad financiera, la bolsa y los fondos de inversión, al pretender que se dejaran de comprar los productos Aval, y aún replica este mensaje en sus redes sociales.

En este video se ve a Carrascal con sus vestimentas burguesas, en los barrios de bajos recursos de la capital, acaparando popularidad a expensas de un nombre con alto recorrido en el mundo de los negocios. ¡Y cómo no! Si el amarillismo y la desinformación parecen ser la fuente número uno de seguidores. ¿Cómo se puede sentir tanto odio, contra la columna vertebral económica del país, fuente de empleo y capital para la sostenibilidad y el desarrollo? ¿A caso le habrán negado algún crédito? La única respuesta comprobable, es que Carrascal es financiada por los hilos oscuros del socio-comunismo que pretende acabar con el país. Se jacta de vivir en una economía de mercado, pero pretende imponerles a los consumidores, cuales productos bancarios pueden adquirir y cuales no. Alguien que le explique que, la libertad de expresión de la que goza hoy para promover su terrorismo digital, es la misma que han gestionado las élites a través de la economía de mercado. Un principio básico de un estado democrático de derecho. Peor aún, que una castro-chavista, utiliza la economía de libre mercado como un argumento valido de su protesta.

Tomado de: es.Panama.post

Entre muchos otros, Mafe, se despacha en contra de las EPS, la Policía Nacional, y hasta multinacionales como UPS. Nadie desconoce los problemas sociales de los cuales es víctima el país, pero como sociedad, estamos en la responsabilidad de discernir entre la oposición, y una terrorista política. No se puede pretender hacer construcción de país, desde la destrucción de sus palabras. Activismo no es sinónimo de terrorismo. La diferencia de opinión se respeta, pero no a quien mancha cuanto nombre no le conviene, con detonantes de batalla campal. No se le ocurre, ni por error, que como activista social debería utilizar sus plataformas digitales de una manera propositiva. No lo hace, porque Mafe Carrascal, es un cráneo más sin cerebro, que parlotea las hostilidades del guión de la izquierda. Parece tener el país en el trasero, y no en la cabeza.

No se aburran, lo mejor esta por venir. Desde hace unos días le he venido haciendo seguimiento a los incendios que han afectado la ciudad de Cúcuta, Colombia, con una capa de polución que ha puesto a los habitantes en ascuas. ¡Oh Sorpresa! Cuando vi la publicación de la susodicha, con ansías de protagonismo, exigiéndole al gobierno de Iván Duque que intercediera para mitigar los incendios, que se originaban en Venezuela. Le rogaba, con sus dotes de salvadora, que hablara con el narcoterrorista Nicolás Maduro para actuar de manera concreta en la frontera. Un espectáculo de una ridiculez monumental. Tampoco le explicaron que, Nicolás Maduro, no es el presidente de Venezuela, es un líder de un cartel criminal, El Cartel de Los Soles.

Tomado de: Elfrente.com.co

¡Mafe, actualízate! La semana pasada, Maduro, ascendió a terrorista internacional, y hoy es buscado con todo el peso de la ley, para hacer justicia en Venezuela. Eso no fue lo mas ridículo, si hay alguien que tiene acceso casi directo a este narcoterrorista, es la izquierda colombiana. Si tenía tanto ímpetu de resolver la situación de los cucuteños, ¿Por qué no lo gestionó ella? No hay otro nombre imprentado en los billetes que financian estos movimientos sociales carentes de todo, Nicolás Maduro es el patrocinador de este clan.

En concreto, seria incoherente pretender que estas líneas fueran realmente dirigidas a Carrascal. Su amarillismo le genera una alta ganancia económica, de la cual goza, y nunca cambiará su parecer. Veámoslo como una reflexión social de sensatez, dirigida a quienes alimentan su día a día de tanto laconismo terrorista. No puedo desconocer que, aunque no concuerde con muchas cosas, la oposición tiene mentes brillantes; una cosa no tiene que ver con la otra, pero ¡No a Mafe Carrascal! Solo nosotros seremos las víctimas de permitir que estos actores digitales, supuestos salvadores de la sociedad, nos impidan el progreso que procuramos. Las redes sociales de Mafe Carrascal son lo más parecido a el portal de la Policía Nacional, solo denuncias. “¿Dios mío Dios Mío, por qué me has abandonado?”, sácame de este encierro de locura ¡ya!.

Siervos del caos

Autor: Sebastián Narváez

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor

Excitante; como descorchar un Grand Cru de Borgoña; fue ver el cambio, en un suspiro, de las habituaciones en el día a día del hombre. Tajantemente, le fue impuesto al mundo rebrotar de su angustia, ahogado en la miseria de su pasado. Sin compasión, así llegó, una pandemia letal que ha enviado al descanso eterno a más de 400.000 almas, y sabrá Pedro, el Romano, a cuantas más. Impensable que, en pleno siglo de la revolución tecnológica, revivamos las diez plagas de Egipto. Un caos absoluto, que se apoderó del sistema económico, social y digital, hoy empantana nuestras vidas. Siendo faraones de nuestro destino, nos consume la turbación e incertidumbre de lo que nos queda por vivir. El virus de la conversión, de la noche a la mañana, fuimos profetas de un mejor futuro, filantrópicos abogados de la solidaridad, ó guías espirituales de nuestros templos virtuales. Infinitas condolencias y pesares no alcanzan, por quienes parten hoy de este mundo terrenal, a causa de las abyectas condiciones que nosotros mismos provocamos. No obstante, pareciese como si en estos tiempos debiéramos tener más miedo por la vida que por la muerte misma. Miedo de lo que se avecina, y de estas tres enseñanzas en un recorrido por el caos: la preservación de la vida, la globalización económica y la bio-guerra.

Tomado de: El País

La preservación de la vida, o más trivialmente afamada en las discusiones sobre el aborto, debe ser el primer punto de introspección para quienes hoy se jactan de su espíritu salvador. Interesante, e incontrovertible, quienes promueven los principios libertinos de acabar con este milagro; sí, aquellas fuerzas políticas primordialmente izquierdistas; se proyectan hoy como los mesías, y llenan sus carretes digitales implorando a sus semejantes tomar las medidas de precaución necesarias, para defender su permanencia en la tierra.

La lisonja en su mayor expresión, como si la preservación de la vida se hubiese convertido en una prioridad, después de agraviarla y ultrajarla con proyectos de ley y manifestaciones, abogando por el asesinato de las almas. Es menester condenar tanta incongruencia, sin embargo, en la practica no deben dejar pasar la oportunidad de redimirse. Si algo nos queda por desentrañar de la fábula tan oscura en la que vivimos, es su moraleja. Ni la preservación de la vida como la conocemos, ni las continuas reflexiones filantrópicas sobre lo que dejamos de vivir, deben ser algo circunstancial. No es un misterio que, en una sociedad tan siniestrada y malherida, la única variable consistente es la vida, hasta la eterna, y se debe resguardada de principio a fin.

Tomado de: Quehacer.com

La globalización económica, la cual alabamos y a la cual debemos tanto desarrollo sostenible en el mundo, nos juega un jaque rotundo. Un número limitado de estados practican el proteccionismo absoluto, y a diferencia de la revolución industrial, en la revolución tecnológica, todos los que participamos en el agregado económico somos una pieza en la hilera de dominó. Es una especie de imperialismo económico, fructífero, pero cobijado por una cortina de soberanía nacional, obsequiada en empaques Ferragamo.

La caída de las grandes potencias mundiales refleja el caos económico que se avecina para los países en vía de desarrollo. Mientras los gobiernos piden a las personas ejercer el aislamiento social, germina en la directriz el verdadero motivo de esta, la economía. Incluso, en el pico de la era digital y la robótica, nos enteramos de que la mano de obra industrial e intelectual sigue siendo el motor de la generación de riqueza. Es decir, de nosotros no solo depende evitar la propagación, sino que somos responsables también de acelerar el proceso de reactivación económica; especialmente en consciencia social con la economía informal, la cual sostiene a gran parte de la población en los países en vía de desarrollo. Adicionalmente, y de manera apocalíptica, se nos presenta la posibilidad de que el dinero no valga mayor cosa mañana. Los grandes inversionistas entenderán de mejor manera la volatilidad de la economía, recuperar el mercado de acciones será una tarea ardua, y el sistema del trueque nunca pasará de moda. Ante la negación de seguimiento a las instrucciones gubernamentales, perderemos más empleos, más inversionistas; habrá más hambre.  

Tomado de: Actualidad.rt.com

La bio-guerra, no es nueva. Tampoco es descabellado pensar que es un arma letal, que esta siendo utilizada en la artillería de cuarta y quinta generación, con propósitos de desestabilizar la economía. Con la revolución digital, la guerra dejo de ser una declaración frontal, para ser una paralela. Muchos conspiradores afirman que el nacimiento de este virus se cobija en la reciente guerra comercial entre las potencias, Estados Unidos y China. Aunque es una conclusión un tanto apresurada, no se debe descartar del todo, es una pieza lógica y encaja de alguna manera en el rompecabezas. Mejor explicado por las matriarcas, ya no se puede llorar sobre la leche derramada, pero sí se puede entender el mundo tan oscuro y turbulento que se avecina, peor de lo que ya vivimos. Otras teorías conspirativas afirman que se volvió materialmente insostenible para los estados mantener sus fondos de pensiones vigentes, por lo que la solución subyace, para los gobiernos, en acelerar el fallecimiento de la tercera edad. Más allá de la veracidad de estas especulaciones conspirativas, es importante entender que no estamos muy lejos de alcanzarlas; el nuevo concepto MAD (Mutually Assured Destruction) se esta consolidando a través de las armas biológicas, en nuestras narices.

Poniendo en perspectiva el caos en el cual despertamos, perdidos en el diluvio del desasosiego, no dejemos que se pierdan tantas almas en vano. La preservación de la vida, la globalización económica, y la bio-guerra; tres reflexiones de un recorrido por el caos que ha dejado corolarios en cada rincón del orbe. Atemorizados por lo que se aproxima, con angustia y miedo de la vida, prefiriendo vivir en la muerte, hagamos que esta vuelva a valer la pena. Aboguemos por la vida como el don que nos ha sido comisionado, quedarse en casa y salvar vidas, es reactivar la economía mundial y familiar, y no dejarnos arredrar por las nuevas estrategias biológicas de los estados, para alivianar su carga poblacional. El mundo necesita: más miedo de morir, mil razones para vivir, y temerle a Él, el verdadero faraón de nuestro destino; Dios.   

Ecuador: otra historia otro fracaso

Autor: Sebastián Narváez

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor

Principiamos este nuevo año con la llegada de la justicia. Pese a que aun cojea, se abre camino para derruir la putrefacción de siempre, la corrupción. Una a una se van sucumbiendo las mafias políticas en América Latina, para abrir paso a nuevas coyunturas de orden social. En esta oportunidad el testarazo lo dio la justicia del Ecuador, citando a juicio hace un día al expresidente Rafael Vicente Correa Delgado. Esta citación es producto de la pesquisa iniciada hace más de cinco años, al conocerse la participación de altos funcionarios del gobierno ecuatoriano, en la operación “Arroz Verde 502”.

La corrupción se metamorfoseó en el solaz de las élites del continente; transacciones en efectivo, dineros oscuros, apoyo de multinacionales y propaganda política opresiva; pan de cada día, ahora gestionando asir el poder en Ecuador. Allende de la podredumbre de las aristocracias adineradas, Ecuador es otra diégesis que corrobora el fracaso del modelo socio-comunista en Latinoamérica. Es claro que la corrupción no conoce de ideologías, sin embargo, las pasadas dos décadas han expuesto patrones y tendencias que hablan de una mayoría; el clan Castro-Chavista. Entre muchos, la Junta de Reconstrucción Nacional (Nicaragua), el Partido de los Trabajadores (Brasil), el Partido Justicialista (Argentina), el Movimiento al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (Bolivia), el Partido de Liberación Dominicana (Republica Dominicana), el Partido Socialista Unido de Venezuela, y más recientemente Alianza País (Ecuador). Todos, inmiscuidos en escándalos de corrupción, miembros de aquel clan Castro-Chavista, unidos por mantenerse en el poder y aun propietarios de una falsa democracia que sigue siendo preferida.

Tomado de: America Nuestra

Difícil optar por el beneficio de la duda para Lenin Moreno, quien más por conveniencia que por convicción, tomó distancia de Correa y Glas. Especialmente, después de que en 2018 se conoció que la fiscalía ecuatoriana omitió las pruebas del informe “Receta de Arroz Verde 502”.  Lenin Moreno aparenta desconocimiento de la situación, pero fue elegido con los mismos dineros provenientes de corporaciones con ansias de poder y sin moral. Códigos eran utilizados en todas las transacciones hechas por estas corporaciones, y de igual manera altos mandos del gobierno de Rafael Correa utilizaban códigos en cubierto para recibir estos dineros. Por ejemplo, Jorge Glas era identificado como L1, o la agraciada Pamela Martínez como C3-PM. Más allá del evidente cáncer de corrupción que consume a varios países de la región, es importante comprender quién auspicia los gobiernos socio-comunistas en América Latina. Consumada la interferencia rusa, el caso de Ecuador sugiere que China patrocina la incesante corrupción que padece el país. Por consiguiente, es fácil inferir que esa misma China patrocina las mentiras y atrocidades que nos damnifican como sociedad. Repasando el informe Arroz Verde 502, quedan al descubierto compañías como: Sinohydro Corporation (China), China International Water & Electric Corporation (China), China Hezhouba Group (China), Harbin Electric International (China), China National Electric Engineering (China), y China Electronics Import & Export (China). Tanta “china” junta no es producto de una concomitancia sin escrúpulo ni recato, es un hecho.

Tomado de: MetroEcuador

El comunismo de Xi Jinping abunda en motivos para interferir en América Latina. Singularmente en economías inestables como Ecuador, Venezuela y Argentina. Ecuador cumple con las tres características idóneas para dicha intervención: un sistema dolarizado pero apático del estado “Yanqui”, una institucionalidad inestable y fácil de sobornar, y una economía cimentada en la producción de energía hidroeléctrica. Las tres facilitan sin mayor dubitación el empoderamiento socio-comunista en Ecuador, y otros países de la región. Para China un sistema dolarizado y apático del estatus quo, es un “caballito de batalla” en su guerra comercial con los Estados Unidos. Una institucionalidad fácil de sobornar es una puerta de acceso al control político en el continente. Una economía a base de energía hidroeléctrica es una fácil y rápida inversión que desenlaza en el control económico, y el empoderamiento de los recursos del estado. El veredicto, es que ese imperialismo comunista que hoy se aferra a aquellos estados, se define con estos tres principios, entre otros.

Tradicional de una sociedad machista, China ejerce control económico sobre Ecuador, como un marido trabajador lo ejerce sobre su esposa ama de casa; retrograda. Ecuador practica su soberanía, sin olvidar que Rafael Vicente Correa Delgado permitió la colonización política y económica China para propagar la influencia socio-comunista, y aposentarse en el poder por más de diez años; hoy, a través de Lenin Moreno. Si tan solo lográramos que aquellos peones del Correísmo entendiesen que quien vendió a la patria no es digno de una defensa de primera línea, conquistaríamos nuestra primera victoria de independencia económica y cero corrupciones. Ecuador, un diminuto pero importante país en la dinámica política del continente tiene en sus manos enviar a prisión a un verdadero farisaico. Un aliado del régimen Castro-Chavista que pretende fugarse de un destino sin rescate; la cárcel.

Tomado de: El Comercio

No me permito terminar esta columna de opinión sin mencionar a Fernando Villavicencio, quien desde su tribuna periodística desenmascaró las verdades que atañen a los regalados de Alianza País. “Spots publicitarios, y bordados de chompas” entre otras cosas que compraron con dicho dinero, vendiendo su moral, prestigio, e integridad política, pretendiendo preservar el poder en Ecuador. No conocen de honor estos forajidos. De a cinco mil en cinco mil, hicieron 11,6 millones de dólares en corrupción. Mención especial también para la fiscal para la fiscal Diana Salazar, quien espero sin temor, envíe a la cárcel a Rafael Correa, y acabe con la intervención económica y política en su país. No importa cuánto demore la justicia en llegar, somos más quienes procuramos el bien. En Ecuador, Colombia, Brasil, Perú, en América latina en general, triunfará el bien de los pueblos; un modelo socio-comunista que reposará tras las rejas, sin libertad.  

Uber: de todos y para todos

Autor: Sebastián Narváez

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor

Faltan cuatro días para penetrar en una nueva década de este siglo veintiuno, y la SIC (Superintendencia de Industria y Comercio) sigue dando pasos de cangrejo. En un intento más por disolver las disputas entre la mafia taxista y las nuevas “tecnologías disruptivas”, Andrés Barreto (Superintendente) instruyó que “de manera inmediata cese la utilización de contenido y prestación del servicio de transporte individual de pasajeros” en la plataforma Uber. En términos ordinarios, dejó en la casa a los más de cien mil conductores que detentan en Uber un sustento para su hogar. Asimismo, dejó a los más de tres millones de usuarios que se transportan por este medio a merced de un servicio que carece de condición, los taxis amarillos. Respeto la trayectoria y admiro a quienes han hecho carrera como taxistas, es toda una profesión. Sin embargo, una cascada de demandas ante la SIC nunca lograrán reestablecer la calidad de su servicio, el abuso en las tarifas, ni la incomodidad de sus vehículos. Allende de la supuesta desventaja de competencia, este gremio debe entender que sus batallas contra Uber le pasan factura a su imagen de favorabilidad y no son bien recibidas por los ciudadanos.

Tomado de: Havana Times

Desde las más grandes metrópolis, y hasta en las urbes y villas mas remotas de los siete continentes, Uber ha revolucionado las rutinas de movilidad de millones de habitantes. Los sistemas, en su mayoría, se han acoplado a las nuevas metodologías de negocio y transporte de pasajeros. Colombia, indiferente y sinvergüenza, sigue siendo la excepción. Aunque, por “Colombia indiferente y sinvergüenza” aludo a los ministros, superintendentes, procuradores, jueces, y policías de transito, que diariamente hacen uso de estas plataformas, para posteriormente sancionarlas desde sus despachos. No me lo han contado, pues he incurrido en la ilegalidad de compartir Uber Pool con algunos de estos dignatarios, y uno que otro de sus herederos. No me cabe en el testuz la idea de volver a aquellas épocas de los taxímetros, las planillas de cobro, o la frase celebre: “¿para dónde va?”. En muchas casas, como en la mía, el adhesivo de Taxis Libres o Taxis Ya que dispensaba los siete dígitos para rogar por un amarillo, hoy es un atavío más del fresquero. Peor aun, remembro los anuncios en la radio: “Taxis Libres, Sí le responden”, y de un tiempo para acá nunca más volvieron a responder. Sin embargo, no es descortesía, es un hecho; no hay gremio de taxistas que pueda suplir la totalidad en la demanda de transporte de pasajeros. En consecuencia, Uber es la solución y no el problema.

Tomado de: Panam Post

Al sugerir que Uber es la solución, no solo hablo de quienes hacemos buen uso de esta tecnología. Es también la solución para los desempleados, los que precisan de un horario laboral flexible, los que se ayudan con ingresos extras, o a quienes algún superior fatigó laboralmente; la mayoría. Si Uber fuera un político en campaña, triunfaría sin dudas, con el famoso lema “de todos y para todos”. Es asombroso, y hasta gratificante; en Colombia Uber es un ejercicio de construcción social. Desde las clases más populares hasta las elites más pudientes, se encuentran conductores y usuarios de todos los estilos, procedencias, y menesteres. En esos mismos Uber Pools de los cuales me alborozo, también me he hallado conversando con vigilantes, empleadas domesticas, o ingenieros; mientras juntos recorremos las avenidas criollas en Renaults, Mazdas, y hasta Volvos. De todos recopilo opiniones y pensamientos, y aun ninguno(a) toma partido por los taxistas. Todos, sin excepción, entienden la importancia de estas nuevas tecnologías, y el impacto o retroceso que implicaría no tenerlas. Concluyo, que las majestades de la Superintendencia e instituciones del gobierno no son ajenos a esta revolución.  

A la problemática de la tecnología, se le suma la variable de las tarifas de transporte. El gremio de taxistas demanda que las tarifas de Uber son, con creces, bajas. Sin pretender títulos de economista, entiendo como básico principio de la libre competencia, que tanto vendedor como comprador ejerzan una actividad económica y la ejecuten al valor de su conveniencia. La economía se estimula gracias a que este principio obliga a las empresas a regenerar sus términos y condiciones, y así mantener su competitividad. De manera que, bajo este escenario, el gremio de taxistas en Colombia es víctima de su propia incompetencia. La cual, intentan resolver escudándose en la Superintendencia; en lugar de invertir en sus vehículos y en las nuevas tecnologías, para así ser competitivos en el mercado. En vez de acolitar la falta de visión del gremio, Andrés Barreto debería velar porque paren los abusos de quienes cobran tarifas exageradas por servicios mediocres.

Tomado de: A Simple Vista

De manera que, adentrándonos en la nueva década de estos año dos mil, seguiremos caminando como el cangrejo en temas de movilidad urbana, entre otros. Confiemos en que la siguiente decisión de la Superintendencia, o algún estrado judicial, no nos cercene las tenazas también. Imploremos para que los beneficiados de estas decisiones dejen de ser los gremios mafiosos, y sean mas provechosas para quienes apoyamos y utilizamos estas plataformas; la mayoría. Soñemos, con que algún día Uber no solo empleará a conductores de todos los estratos, sino que abrirá un centro de investigación y tecnología en Colombia, empleando así mismo a las mentes más brillantes del país. Merecemos los frutos de las tecnologías del primer mundo; no permitamos que la mafia ni las instituciones nos amputen los derechos. Bienvenidos a la nueva década de este siglo.

Ahíto y renacido de la ablepsia

Autor: Sebastián Narváez

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor

Foto de: Fernando Vergara

Durante el gobierno de un cándido, Juan Manuel Santos Calderón, di un espaldarazo rotundo al proceso de paz que se llevaba acabo en Colombia. Y digo cándido porque no tengo argumentos idóneos para tildarlo de felón, ni a él ni a personas como Humberto de La Calle, Luis Carlos Villegas, Sergio Jaramillo, Rafael Pardo, Frank Pearl entre otras majestades. Así que escojo siempre partir del hecho que ellos, al igual que el jefe de estado de turno y los colombianos de bien, fuimos embaucados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Foto de: Felipe Caicedo

En aquellos tiempos decidí alejarme de las corrientes conservadoras y aspirar a creer que esta vez no nos meterían “gato por liebre” a los colombianos. El día de la votación del plebiscito voté por el SI, y en meses anteriores ya me había enemistado con mis padres, amigos, y hasta mis vecinos; aunque, había resuelto toda discrepancia con mis antiguos contradictores, todo por un SÍ a la paz. Sin embargo, ese mismo día en el que el gobierno de turno no reconoció la irrebatible victoria democrática de quienes votaron por el NO, renací de la ablepsia que me había agobiado durante los años anteriores de mi vida. Recordé con gran nostalgia por qué siempre había apoyado las corrientes más conservadoras, y ahora solo navegaba en la triste compunción de quien ha traicionado a su patria.

Hasta el pasado 22 de noviembre de 2019, día en que estalló un camión bomba en Santander de Quilichao, Cauca, los buenos seguíamos poniendo a los caídos de un conflicto que nunca terminó. Se aprovecharon del paro nacional y la movilización de miembros del ejército a Cali para confirmar lo que sabemos, no hay paz. Y solo pensar que el exministro Guillermo Botero (Ministro de Defensa) salió de su cargo después de la indignación por bombardeos a campamentos con niños, pero que esa misma Colombia indignada no gritó ni repudió la muerte de tres miembros de las fuerzas armadas a manos de los macabros. Mi intelecto, aún tan precoz, no logra entender como millones en Colombia siguen dando crédito a la dichosa paz; o como la credibilidad de esta y de un proceso con en ELN (Ejercito de Liberación Nacional) son todavía una opción. No estoy dispuesto a reprobar en materias de paz, entendí que el único comodín de cara al futuro es utilizar la fuerza del estado con contundencia y en nombre del bien. No son las armas, es la institucionalidad de estas la que necesitamos para lograr la dichosa paz estable y duradera, no a medias. Una institucionalidad que solo garantiza el estado, y no partidos políticos con ejércitos asimétricos.

Consulado de Colombia en Newark, NJ

Hoy, completamente recuperado de mi propia argucia, anhelo no haber sido tan papanatas. Este proceso de paz es un proyecto insostenible, absurdo, careciente de institucionalidad. En años recientes REFICAR, Odebrecht, Samuel Moreno o las negligencias de Electricaribe han sido motivo de polémica y cólera para muchos. Todos desfalcos aberrantes, pero ninguno comparable con este. Con rigurosa objetividad, me atrevo a afirmar que el proceso de paz en Colombia es y será el fraude más grande que se le haya hecho a cualquier estado; y quedándome corto en mi apreciación, a cualquier continente; América Latina. Desabastecido de fuerza y argumentos para continuar apoyando la guerra en Colombia a través de la supuesta “Paz”, y en honra a el milagro que me ha curado de esta ablepsia política, exigiré por el resto de mi vida que estos forajidos, en el mejor de los escenarios, sean dados de baja por la patria misma y así redimir mi peor pecado, haber votado SÍ.